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Alberto Luis Ponzo
PROLOGO DE EXODOS Y TRENES
¿Quién, como poeta, no debe sacar su corazón del infierno? La intuición
de este acto terrible, como todo lo que atañe al destino humano,
pertenece a Francisco Madariaga. Pero además del infierno que posee la
temperatura de todos los días de exaltación o ensimismamiento, son
infinitas las cosas que el poeta saca de su corazón, cuando el mundo lo
conmueve. Palabras, desde luego: clamores brotando de lo profundo,
innumerables rostros: palabras que no existen como tales, sensaciones
que no han sido nombradas y que deben remontarse hasta el sueño original,
hasta su materia irrepetible. Y memorias, pesaillas, miserias del mundo,
signos de la desesperación o la belleza, que a veces se confunden.
Carlos Barbarito está en esa empresa como muy pocos de su generación.
Escribir el poema es para él un acto inexplicable, inevitable y salvador.
Su profunda sinceridad lo lleva a decir: Es tan terrible haber amado
tanto/ y tener que resignarse a vivir entre desechos y fantasmas.
Si todo lo que uno recibe es pasión, como escribió ese iluminado y tan
carnal Jacobo Fijman, Barbarito no hace más que abrir su corazón a todo
lo que ama, para recibir finalmente el fuego de la vida y las
apariciones a veces desgarradoras de la verdad, que es, sin eufemismos,
el alma del hombre de nuestra época.
©
Alberto Luis Ponzo 1986

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libro de visitas o
Carlos Barbarito
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